viernes, 14 de noviembre de 2008

Imaginación


Perdí la cuenta de los segundos que la vida me arrancaba a su paso, mirándola de reojo mientras dormía y escuchando esos pequeños suspiros al respirar. Pensé en darle un pequeño empujón para despertarla y ver esos ojos (shhh! eso sí que es magia), tocarla hasta que sangrasen mis labios de tantísimos besos, comiéndomela vorazmente con la mirada hasta (casi)gastarla, rozando su cuerpo con sumo cuidado para dejarla con ganas de más, esconderla en un pequeño frasco para poder abrazarla y tenerla 25 horas al día. . .


Me encanta pensarte hasta con el sentido menos común. Tu sonrisa de niña pilla, atrayéndome un poquito más si cabe, incitándome a bailar besos. Una de esas que te enganchan y sabes que jamás podrás olvidar porque perderías segundos, minutos, y horas intentando cuadrarla en la cabeza cada vez que aparece por sorpresa. Su cuerpo escurridizo y delgado (demasiado quizá) me incita a perderme centímetro a centímetro, rozando lo inverosímil... Qué le vamos a hacer, siempre será más cuerpo que el mío. Sus dedos intrusos y dueños, sosegados y excéntricos (cómo me gusta esa locura que les recorre) rozando hasta el límite de lo prohibido. Volviendo a lo de antes, sigo aquí con su sonrisa clavada en el último rastrojo de la más profunda entraña… ¡Cómo sabe jugar con esa mirada traviesa!


¿Por dónde iba?

jueves, 13 de noviembre de 2008

Magia*

Enciendo un cigarrillo, me lo fumo a tragos largos mientras la jodida de la vida se consume sin cesar. Quiero saber si los besos vuelan, volando te llevaría cargamentos de detalles. Cruje la acera con el trote de tus pasos, resquebrajas los cristales con tu aliento, mirada perdida al frente con tus dotes de valiente.
Me esconderé ante mis ojos para que si alguien me busca no logre encontrarme. A veces mis ausencias (o las tuyas, claro está) son solo excusas, y por eso no pretendo excusarme desde los pies de mi cama intentando cambiar el mundo con escuadra y cartabón, midiendo cada palabra para que roce el corazón cuando lata más de lo justo y necesario.
Me balanceo en la cama, voy perdiendo la cuenta de las estrellas en la buhardilla, dando vueltas de campana me levanto de un salto a la silla y me pongo a escribir, escribiendo se curan las penas, pequeños destellos desde lo más profundo del alma, que si sumaras cada uno de ellos verías de lo que hablo, suma siempre sin restar, claro está.

Entre calada y calada siempre imagino de más, que te tengo aquí, me pongo a disimular, sí, ya sé que es mentira, mentiras que llevo de la mano, y mi mano quiere estar abrazada a la tuya, que si me sueltas creo que pierdo el norte.
¿Recuerdas? ¿Te acuerdas de esa noche? Cuando me mandaste callar y me dijiste mirándome de reojo con sonrisa pícara:


-Shhhh, escucha, es preciosa.

Sí, encendí un cigarro y cerré suavemente los ojos… Sonaba Facto Delafe. Me perdí en su melodía, melodía que atrapa como me atrapan tus besos. A tus besos los echo de menos, menos es más cada minuto. Restando minutos para verte, la jodida de la vida aminora su marcha cuando menos lo necesito, otra vez, como siempre. Te imaginaba de protagonista, siguiendo los pasos que dictaba la canción. ¡Qué infeliz! Pensé…
Reaccioné y bailábamos besos, sonriendo entre tanto y contagiándome una sensación más que olvidada, logrando desenganchar esos bichillos del estómago y tentando una vez más, esperando un golpe de suerte. Sigamos haciendo magia, ¿no?

Se me olvidaba…


- Ésto no se para, ésto no se para, ésto no se para. . .